CEMENTERIO

CEMENTERIO

Monturque

Accésit en la categoría “nueva planta"

  • Arquitectos: Isabel Montero Pérez-Barquero, Antonio García Ortega.
  • Arq. Técnicos: Luis Gómez Jurado.
  • Colaboradores: Andrés Moreno Rey (ing. tec.), Juan L. Maestre Guerrero (delin.), Antonio M. Sastre Márquez (delin.), Ana Polo López (adm.) y Mª Emilia Porras Castro (adm.).
  • Promotor: Excma. Diputación de Córdoba.
  • Año finalización: 2006.
  • PEM: 449.254 €.
  • m2 construidos: 817 m2. Edad media participantes: 39 años.
  • Categoría: Nueva planta.

La intervención en el lugar, cuyo argumento es un nuevo cementerio municipal, tiene muy presente la orografía y la trama de olivos existentes, buscando el menor impacto visual respecto al entorno agrario. Esto se consigue mediante la conservación del mayor número de olivos y la adaptación de la intervención a la topografía en la medida de lo posible.

El proyecto plantea dos tipos de intervenciones edificatorias: el edificio general que albergaría los usos necesarios que requiere la normativa de aplicación, y los nichos, la única modalidad de enterramiento por voluntad municipal.

imagen

Los nichos se encajan en el desnivel del terreno, quedando prácticamente ocultos desde las cotas superiores del recinto. El edificio general se sitúa en el suroeste de la parcela, donde la topografía es más elevada, posibilitando las vistas sobre la campiña y el acceso desde el camino de la Haza de Seda. El edificio se gira respecto al cerramiento de la parcela provocando el acceso y zona de aparcamientos de vehículos, planteándose como la única pieza que se construye en su totalidad sobre rasante.

El edificio, en una posición dominante sobre la campiña destaca frente a los nichos, ocultos al adaptarse a la topografía del terreno

Se formaliza como pieza longitudinal, construyéndose una única crujía central que articula el doble recorrido en sus costados: el público, coincidiendo con el acceso, y el privado, volcado hacia el interior de la parcela. Compositivamente, responde a la macha de dos volúmenes, uno macizo y pesado formalizado como una caja de hormigón armado; y otro liviano y de vidrio, donde se producen las circulaciones de servicio. La cubierta del cuerpo central se cubre con las gravas del lugar, al igual que ocurrirá con los nichos, recuperando así el cromatismo de la Campiña y reduciendo el impacto visual a escala territorial.

imagen

En la crujía se albergan todos los usos requeridos (sala de autopsias, aseos públicos y privados, recepción, sala de reconocimiento y exposición de cadáveres), culminando en el tanatorio, que ocupa la dimensión total del edificio y pone fin a los recorridos anteriormente mencionados, aislándose respecto al privado.

La construcción de los nichos contra el terreno presenta una única fachada, con tan solo 3 filas de nichos. Esto, junto a la comodidad de uso y mantenimiento, potencia el fuerte carácter longitudinal de la pieza, en el que también incide la visera de protección. Las relaciones entre las construcciones se resuelven mediante urbanización blanda, adaptada a la topografía, excepto en la explanada de acceso, pavimentada. En estos tratamientos superficiales, se busca recuperar tonos, texturas y sensaciones del primitivo suelo agrícola del antiguo olivar.

Por último, en cuanto al cerramiento de la parcela, se aprovecha su lado sur, opaco, para la ubicación de los columbarios. En cambio, el borde este tiene un límite natural, el arroyo de Quiebracántaros, resolviéndose con cerramiento metálico y tratamiento vegetal. Esto, además de solventar la dificultad de construcción junto al borde natural, fomenta el crecimiento vegetal por la cercanía de zonas húmedas, restando hermetismo al conjunto, integrándolo en el lugar y en el paisaje...

imagen

Premio de Arquitectura Félix Hernández
Inicio
Proyectos
Premiado
Seleccionado
Presentados
Sobre los premios
Acta
Mapa de los proyectos
Edición XIV
Edición XIII
Edición XII